A Plague Tale: Innocence (2019)

A Plague Tale: Innocence (2019)

La calidad de muchos de los juegos indies aparecidos en la última década es incuestionable, pero aun salta a la vista que en cuanto a despliegue técnico están pasos por detrás de las grandes superproducciones del medio. Ese espacio entre los juegos pequeños y los de grandes estudios está siendo ocupado por propuestas que toman los mejor de ambos mundos, propuestas originales y arriesgadas que dan la talla a nivel técnico. Estos son los que se han dado a llamar doble A, y es ahí es donde podríamos ajustar el reciente “Hellblade: Senua's Sacrifice” o este “A Plague Tale: Innocence”, juegos de estudios pequeños que no lo parecen a nivel gráfico, pero títulos más pequeños que se centran en menos mecánicas y exploran temas más íntimos.

Este que nos ocupa nos lleva a la Francia de la edad media para hablarnos sobre unos niños que intentan sobrevivir en un ambiente despiadado en una época brutal, donde la enfermedad y una plaga de ratas no tienen contemplaciones con la vida humana, pero tampoco la crueldad de otras personas. Su sencillo aunque potente argumento y la jugabilidad del título saben jugar perfectamente con las emociones e implicar al jugador, para hacernos sentir como propias esa huida de los protagonistas y su maduración forzosa, y terminar por conmover al jugador en los momentos clave.

En lo jugable es donde se empieza a apreciar que es un juego no tan grande, con un desarrollo muy lineal a través de 16 capítulos de más o menos una hora cada uno. Además, aunque en ese tiempo no llegue a hacerse repetitivo, el juego tiene un número limitado de mecánicas que no son ningún alarde de originalidad.

En nuestro camino encontraremos escenas de avanzar ocultos de los ojos enemigos, habitualmente junto con un compañero al que podemos dar órdenes muy básicas, y que también sirven para resolver puzles muy simples que encontraremos de vez en cuando. Esto último también ayuda al juego a unir lazos entre personajes, algo muy importante en la historia.

Mientras, podemos hacer un poco de exploración para buscar mejoras de nuestra honda y su munición, que es el único arma con la que contamos y que pocas veces hay que usar para ataques directos. En este punto he de mencionar que es curioso que en el juego casi todas las acciones tengan un coste, aunque hay suficientes materiales como para terminar la aventura fácilmente.

La mayor novedad jugable es la plaga de ratas. Hay zonas del juego por las que no podremos avanzar por que están plagadas, nunca mejor dicho, de ratas asesinas, que, por suerte, temen a la luz. Así que hay que ingeniárselas para llevar antorchas, encender hogueras, etc…

El sigilo, los soldados enemigos, la honda, las luces, las ratas… estos sistemas primero se presentan por separado y se van desarrollando y mezclando conforme avanza la aventura, dando como resultado un desarrollo muy variado y de duración justa.

Por cierto, en el juego no hay barra de vida, si te pillan los soldados o las ratas, estás muerto. Sin embargo el juego no es difícil, y nuestro avance apenas se verá interrumpido. La trama avanza sobre todo con las escenas al principio y final de cada capítulo, entonándose especialmente en su parte final, también jugablemente, así que me alegra decir que el juego acaba en su punto álgido.

En cuanto a jugabilidad, pero también en cuanto a tono e historia, creo que “A Plague Tale: Innocence” tiene muchos puntos en común con “The Last of Us”. Aunque ya tenga unos años, tiene mucho mérito hacer un juego que a nivel gráfico y narrativo podemos poner casi a la altura de la gran obra de Naughty Dog. Y aquí es donde hay que hablar del prestigio que dan juegos más lineales y centrados en las emociones, algo que no está al alcance de los inabarcables mundos abiertos en los que parece que se han convertido los tiple A. Me aventuro a predecir que en un futuro próximo, estos juegos tendrán un prestigio que envidiarían los grandes estudios y su alargadas experiencias de juego. De verdad espero que los denominados doble A logren cambiar esta tendencia.

Desarrollador: Asobo Studio Guión: Sebastien Renard Música: Olivier Derivière Intérpretes: Charlotte McBurney, Logan Hannan, Edan Hayhurst, Tabitha Rubens, David Knight, Mark Healy, Max Raphael, Stephane Cornicard, Alec Newman, Caroline Loncq, Katherine Pageon, Jonathan Forbes, Philippe Spall, Zachary Fall

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