The Brutalist (2024)

El húngaro László Toth llega a Estados Unidos desde una Europa devastada por la II Guerra Mundial. Allí deja a su esposa y su pasado, pero lleva consigo sus demonios, y también su talento. Esto afectará a un destino no exento de dramas y penurias, y marcado por un ambicioso megaproyecto. Con hechuras de biopic, “The Brutalist” es una épica dramática que va más allá de las 3 horas y media, y que destila la esencia de esa ambición desmedida en una película monumental también en lo estético. Puro cine de sensaciones filmado en proceso fotoquímico, y lo que es más peculiar aún, usando un formato de fotografía ya en desuso desde hace muchas décadas, VistaVision. Esto convierte a la cinta en clásico de culto instantáneo, más cuando los bellos lugares que son obra de László nos empequeñecen ante la pantalla.
El sonido y la música también toman inspiración en la obra del arquitecto, y en combinación con la fotografía dotan a la película de un aura de ensoñación, y en ocasiones de pesadilla, transmitiendo la grandiosidad, la locura, la ambición, y lo retorcido de lo que al arquitecto le toca vivir, recreándose en cada plano hasta abrumar al espectador.
Sufridor e incomprendido, Adrien Brody da vida a ese inmigrante desencantado en la tierra de las oportunidades. Su extraordinaria interpretación está a la altura de una película tan colosal como poco convencional. La parte negativa de esto es que empequeñece todos los papeles de los que le rodean.
Director: Brady Corbet Guion: Brady Corbet, Mona Fastvold Música: Daniel Blumberg Intérpretes: Adrien Brody, Felicity Jones, Guy Pearce, Joe Alwyn, Raffey Cassidy, Stacy Martin, Isaach de Bankole, Alessandro Nivola, Emma Laird, Jonathan Hyde, Jaymes Butler, Peter Polycarpou, Jeremy Wheeler
Estados Unidos | 2024 | 215 minutos | Drama | Arquitectura | Inmigración | Años 50 | Años 40 | Años 60 | Cine independiente USA