Donkey Kong Country (1994)

Donkey Kong Country (1994)

En cada generación de consolas existen juegos que llegan cuando parecía que el hardware ya no podía dar más de sí, para dejarnos con los ojos como platos, e incluso tener varias entregas más y convertirse en una saga esencial dentro del catálogo del sistema. Ese es el caso de “Donkey Kong Country”, juego marcado por la revolucionaria técnica empleada para recrear su aspecto visual, los gráficos prerrenderizados, que tuvieron una pequeña época de gloria a partir de este título.

Las revistas de aquel entonces y los vídeos promocionales con los que nos obsequiaban nos hicieron soñar, más aún a los que no poseíamos una Super, con el mono de Nintendo prerrenderizado por Rare. Pero mi historia con “Donkey Kong Country” está marcada por una semana santa en la que me dejaron la Super Nintendo con este juego, pero que lo dejé abandonado en favor de “Yoshi’s Island” y “Super Mario Kart”. Solo había que jugar un poco para darte cuenta que jugablemente está unos pasos por detrás de ellos.

Desde entonces mi opinión sobre el juego ha ido empeorando. En la época en la que descubrí los emuladores logré completarlo salvando estado, algo que destruye la esencia del juego y lo convierte en poco menos que un paseo. Ahora casi sin querer, 25 años después de su salida, saldo está deuda pendiente con uno de los juegos mejor considerados de la generación de los 16 bits.

Para hablar sobre el desarrollo de este juego hay que remontarse a un par de años antes de su lanzamiento, cuando los británicos Rare, con los hermanos Stamper a la cabeza, empezaron a experimentar con gráficos prerrenderizados por estaciones de trabajo Silicon Graphics. Estos prototipos impresionaron a Nintendo, que según cuentan estaban buscando hacer frente a las animaciones de dibujos animados del juego “Aladdin” de Mega Drive. Nintendo se hizo con el 49% del estudio y, según cuenta la leyenda, dio vía libre a los Stamper para elegir sobre que franquicia de la gran N querían desarrollar su juego.

Así, los británicos eligieron al otrora villano del videojuego para rodearlo de nuevos amigos, darle un aire más canalla, más noventero, y quizás un poco seguero, dotarlos de un carisma arrollador y darle a su mundo eso que hoy día llaman lore. Y los ponía a protagonizar un plataformas que seguía dando la cara ante la generación de 32bits, aunque fuese por ese aspecto gráfico que aparentaba ser 3D. Es más, para ser de los primeros que popularizó está técnica, el acabado fue de lo mejor que se recuerda. Hoy día incluso siguen resultando bonitos, cosa que no se puede decir de muchos otros.

Pese a que sabemos que Miyamoto y otros genios de Nintendo solían ayudar a los equipos externos a pulir sus productos, como pasó por ejemplo con “Star Fox”, este “DKC” siempre me dio la impresión de ser un juego mal acabado, con cortes bruscos entre pantallas de carga, o colisiones no del todo conseguidas. Ya digo, impropio de Nintendo. Aunque no tengo constancia de ello, pienso que el juego pasó muy rápido de prototipo a juego a la venta precisamente para luchar lo antes posible en un mercado que se lo estaba poniendo muy difícil a Nintendo, y se lo iba a poner peor. De todas formas, la sensación de que estamos ante una demo técnica, lo que tampoco termina de ser malo, es lo habitual en este tipo de pioneros.

“DKC” demuestra la importancia que tenía por aquel entonces el aspecto visual. Tan solo hay que imaginar este juego con unos sprites convencionales, no prerrenderizados, desde mi punto de vista el juego perdería toda su magia y se convertiría en un plataformas más del catálogo del cerebro de la bestia. Por eso se vuelve perdonable el tamaño del propio Donkey Kong, demasiado grande para mi gusto, algo que entorpece la jugabilidad por afectar al campo de visión, pero ideal para mostrar al personaje con suficiente detalle en los escasísimos 256x224 pixeles de la 16bits de Nintendo. Unos gráficos que siguen resultando resultones 25 años después, aunque hay que reconocer que ha envejecido peor que otros de aspecto más cartoon. Por no hablar de otras virguerías gráficas, como efectos climáticos o de iluminación que impresionaban en esos años.

Aún yo, un purista del gameplay, reconozco que los aspectos externos a la jugabilidad pueden mejorar notablemente un juego. Este juego es de los que mejor ha explotado el potencial de esos otros aspectos en su propio beneficio, también en el apartado sonoro. El juego se marcó hitos como Aquatic Ambience, en el que David Wise saca sonidos casi mágicos de la Super Nintendo para componer uno de los temas más nostálgicos que nunca han escuchado mis oídos

En lo jugable Donkey Kong Country es perfectamente valido hoy día, al ser uno de esos primeros juegos de plataformas que permitían al jugador avanzar por las fases que quisiera, y guardar partida. Aunque no está tan refinado como en la actualidad, y por ejemplo conseguir el famoso 101% se vuelve misión imposible sin un recuento de coleccionables por parte del juego, al menos no se tiene esa sensación frustrante que hoy día se tiene con los juegos de antaño, que te obligan a repetir todo desde el principio cada vez que te sientas a jugar.

Frente a su innovación y complejidad gráfica, “DKC” escondía un juego de plataformas sencillo y puro, incluso tanto como el primer “Super Mario Bros”. El desarrollo de las pantallas es completamente lineal, y solo exige al jugador conocer unas pocas mecánicas que suelen tener que ver con pulsar un botón en momentos concretos, con un control exquisito, este sí, marca Nintendo.

Si el juego brilla y mucho por su sencillez, y es algo que elogio, esta sencillez se vuelve absurda en la mecaniza de los jefes finales, por desgracia lo peor del juego. Por otro lado, “DKC” cuenta con una curva de dificultad perfectamente ajustada, y las fases van exigiendo al jugador aprender y controlar su diversidad de mecánicas, hasta agudizar su dificultad en las fases finales.

Estoy más que satisfecho de haber saldado esta deuda, pasarme el juego como dios manda, y haber descubierto que mi opinión sobre este juego se había vuelto más y más injusta con los años. “Donkey Kong Country” era y es un juegazo al que apenas le ha salido alguna cana en estos 25 años. Un plataformas de genial simplicidad que se esconde tras una gran factura técnica y artística. Supongo que será cuestión de tiempo que le pida perdón también a sus continuaciones.

Desarrollador: Rare, Ltd. Música: David Wise, Eveline Novakovic, Robin Beanland

Reino UnidoReino Unido | 1994 | Videojuego |